CINE        
       
  AEON FLUX      
     
     
       
  Lo único que logra mantener al espectador en ese estado (expectante) es la mirada y figura de Charlize Theron, quien después de verla como endeble en el Abogado del Diablo, como inocente en la Esposa del Astronauta, y fea asesina en Monster, no deja de sorprender por sus maravillosos cambios y su capacidad artística.
 
 
       
  De resto... todo es doloroso, incluso el apreciar a Frances McDorman (quien me dejó marcado desde Fargo) en un papel ilógico, insensato y ridículo que finalmente se le olvida hasta al Director.

 
     
       
  La película no es que sea mala el tema es que para entenderla tendría uno que haber nacido unos cincuenta años hacia el futuro, como quien dice ni siquiera los que están naciendo ahora la entenderán en 20 años.

Para hacer cine futurista y de ciencia ficción no es suficiente el “pummm” y el “splashh” ni todos los sonidos laser; es necesario algo que amarre el presente con todo ese poder innovador mejor dicho algo más George Lucas o James Cameron.
Hubiese sido mejor que con esos efectos se hubiera hecho una versión moderna de las comedias de Woody Allen con un Orgasmitron más de avanzada. De ahí en adelante la cinta es un huesote.

   
     
  YAROD FREDRICK BURGOS        
  jarodburgos@yahoo.es    
       
  05-abr