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No hay nada como deleitar el alma con un buen perfume y si es
en cine nada mejor que una película que traiga su propia fragancia.
Esta película es fiel al libro del señor Süskind, aunque para mi
concepto le falta un pin
en la transmisión de aromas, sin querer decir que lo hace mal (reconociendo
que en el séptimo arte debe ser algo bien complejo de manejar). Las mejores
partes son por ejemplo la escena en que Jean Baptiste se acerca a su primer
victima, realmente se siente el olor de los poros, con el palcer de la
tragedia. Es increíble. También la escena en que Dustin Hoffman, en el
papel de Baldini, se extasía con el
perfume elaborado por Grenoille. Es espectacular.
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